
La muerte, Ángel de la muerte, la parca, azrael, cual sea tu nombre, nadie se atreve hablar de ti, no es un tema que le agrade a todos, no es común en una reunión hablar de ti, no es porque no piensen en ti, al contrario causas gran curiosidad y temor a la vez, quizás sea porque desconocen tanto sobre ti que nadie mantiene algún argumento para debatir sobre quién eres realmente.
A diario escuchamos cualquier cantidad de personas que fallecen, por medio de noticieros, personas totalmente desconocidas, el vecino, el amigo de un amigo, el familiar de tu mejor amigo y cuando escuchas eso, realmente duele? La respuesta es No. No lo tomas tan enserio, por la simple razón que no es alguien que tenga algún parentesco o lazo afectivo contigo, muchas veces es hasta indiferente y pasa el tiempo y uno lo olvida hasta que te toca enfrentarlo a ti; Ella es parte de la vida.
¿Que pienso de la muerte?
La muerte se mantiene en el tiempo, deambula por la vida, se mantiene fría y oscura, no muestra afecto ni cariño, es indolente, no tiene compasión alguna. La muerte la vi en persona, la vi y se burló de mi, de lo que sentí, no le importo y siguió su objetivo, porque ella no sabe de sentimientos, ella va haciendo daño y se alimenta del sufrimiento que ocasiona, vaga por la vida quitándole a las personas, sus seres queridos. Comprendí que es parte de nuestras vidas, aunque nos negamos aceptarla. La muerte la vi en ti mamá, en esa blanca palidez de tu rostro al momento de tu partida, en ese cuerpo inmóvil, frío, te fuiste para no volver jamás. Nunca imagine que te la llevarías tan rápido, tenía todavía mucho por vivir. Aún en ese momento crítico mantuve la esperanza de que no te acercarás, todo fue tan rápido que no diste tiempo de una despedida, nadie se prepara para eso. Nunca imaginamos que tu vendrás para arrebatarnos de la vida a las personas que amamos, nunca crees que eso te pasará a ti y pasa tan frecuentemente. Eres experta en causar ira y capaz de sacar los peores insultos y barbaridades, reproches, incluso ponernos en contra de Dios. Creemos que así logramos calmar nuestro dolor pero, no ganamos nada sino conseguir más.
Pienso todos los días en ese momento, en que recibí la noticia de tu partida, esa última vez que te vi, que acaricie tu cuerpo tibio y te vi tan vulnerable y justo en ese momento apareció la temible muerte, ahora solo sé que la muerte está como cualquier otra cosa en la vida causando terror, angustia y sufrimiento. Nadie absolutamente nadie está preparado para enfrentarla, ella llega sin aviso, es inoportuna, es abusiva e inicua, se va sin arrepentirse, ni despedirse, es descortés…
Puedo decir que no soporto su mala educación.
Soy Resiliente
Lfdez.